Pacientes. Curiosos, en el sentido de aprender a lo largo de la vida profesional y personal. Eso significa una renovación intelectual continua, lo cual no es fácil sobre todo a medida que pasa el tiempo y el cerebro no dispone de tanta capacidad ni agilidad. Existe un desgaste. El uso de las nuevas tecnologías facilita las cosas en la enseñanza pero puede asustar a los profesores sobre todo a los que no se ven con fuerzas o se sienten inseguros. Hay una pereza intelectual y eso es lo más difícil de vencer.
El compromiso y la interacción con el alumnado supone un esfuerzo, es necesario estar atento a los cambios, modas, gustos para encontrar y desarrollar una mayor implicación con ellos incluso para motivarles con las actividades en clase y que participen más en ellas.
Además de ser los profesores responsables, comprometidos y educadores de valores deberían de estar predispuestos a obtener una formación continua, estar abiertos a las innovaciones (unirse a una red de profesores para compartir la información y experiencias con colegas), aprender de los alumnos lo que puedan aportar, conocerlos de manera psicológica y, muy importante, estar abiertos -atentos- a la diversidad. La sociedad cambia, el alumnado también.
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