Visiones
disruptivas de la Educación
Según las respuestas de las preguntas formuladas en
la introducción desligo un conjunto de ideas que giran en torno a una nueva
pedagogía desde la que se le quiere otorgar una mayor autonomía de pensamiento
crítico al alumno por medio del resultado del aprendizaje derivado de unos
proyectos más creativos y colaborativos. La investigación significa innovar (y
aprender), aunque la primera ponente María Acaso habla de “innovar y disruptir”
y señala el desfase existente entre el mundo de la clase y el mundo exterior
tan influido por la cultura visual. Las palabras y frases utilizadas suenan un
poco agresivas, se menciona “la pedagogía tóxica” refiriéndose claramente al
sistema anterior característico de la educación industrial como si de un
medicamento adulterado se tratara; se habla de un entumecimiento de las mentes
(sinónimo de aburrimiento); educación bulímica (consecuencia del método
memorístico de la educación) para finalizar poniendo en duda el sistema de
evaluación y proponer el cambio establecido de las calificaciones de la
enseñanza tradicional. Por lo tanto es responsabilidad del profesorado el que
la educación sea creativa e innovadora. Cuenta más el proceso que el resultado.
De la democratización de los procedimientos pasamos a la organización de las
fuentes; se aboga por microestructuras coordinadas más abiertas, más prácticas,
en definitiva, los modelos más productivos que sirvan como ejemplo de uso
público para otros modelos. Significa que el criterio por parte de los alumnos
forma parte de una acción participativa, es una evaluación valorativa de lo
impartido por el profesor igual que sucede en los estudios de mercado de
cualquier empresa. Con lo cual la educación es una empresa y así se define.
Finalmente el discurso (y puesta en escena) del último ponente. Es interesante
la apreciación sobre las tecnologías desfasadas, no tienen por qué no ser
también disruptivas en su ámbito o momento. De nuevo el binomio de la educación
formal (fundamentada en el examen tal como lo conocemos) y la educación en red.
No solo es un reto incluir la idea de inteligencia
colectiva en el sistema educativo sino el definir el modelo de evaluación
de esta tipología de aprendizaje. De hecho el nuevo diseño de evaluación y de
libertad compartida es fruto de los formatos de la televisión.
Entonces la pedagogía disruptiva no es tal o no es tan vanguardista.
La idea del saber abierto, de aprender a compartir (los softwares) y de saber
trabajar/aprender en equipo, ¿realmente es tan innovadora?
Puede cambiar el formato o diseño del modelo educativo, de hecho, lo
realmente innovador es la revolución del soporte digital aunque la organización
de los contenidos supongan que estén más o menos compartidos y se publiciten o
exista por ejemplo una sobreexposición de la identidad de la persona. Descubrimos
que la televisión y sus formatos continúan siendo influyentes en el diseño
digital de la enseñanza además de Internet. Siempre lo fueron incluso sirvieron
y sirven todavía como plataforma para la política pública (los debates
televisivos de los líderes son los debates de los foros romanos), sin embargo
Internet parece que se escapa al control de las administraciones, no están muy
cómodas con él. En el futuro –y puede que ya en el presente, puesto que el
usuario medio pasa más horas delante de una pantalla de ordenador, ante un Ipad
o mirando la pantalla de un móvil inteligente, que delante de un televisor-
estará todo englobado en un solo dispositivo o en dos (como el que tiene dos
coches en el garaje) y quizás eso nos facilite más la vida.
Pero no sé hasta qué punto la influencia de la televisión o la cultura
del espectáculo (multimedia o no) es tan positiva en la educación. Es bueno el
formato participativo ya que eso significa que hay consciencia de libertad para
manifestar opiniones (consciencia de ciudadanía), el usuario –los alumnos-
hacen uso de ese principio democrático o “privilegio” (que no tiene por qué ser
contestatario siempre e identificarse
con una rebeldía juvenil negativa, es coincidente porque la rebeldía forma
parte de la etapa adolescente, es beneficioso esa aptitud de cambio crítico y
que se formulen preguntas) y por lo tanto tienen derecho a hacer valoraciones.
Pero por otro lado sería un error caer en la frivolidad. La enseñanza
no puede ser arbitraria –la enseñanza puede ser un juego pero un juego serio-
ni caer en la vaciedad de contenidos. De ahí el problema –creo- todavía sin
resolver –y lo hemos comprobado llegando al cierre o epílogo de la conferencia-
del asunto de la evaluación. ¿Cuáles podrían ser los criterios de evaluación de
este aprendizaje tan innovador? ¿cómo se selecciona la información? ¿cómo se
aprende a discriminar los contenidos, la información válida de la que no merece
la pena?.
Sigue siendo tarea y responsabilidad del docente y del educador.
El educador actúa como “guía” del niño hasta que se supone se hace
adulto -le guía los pasos para que no se caiga- hace las funciones de la
familia, de los padres biológicos o adoptivos del niño en el ámbito educativo
(y esto conlleva el consabido tira y afloja de la responsabilidad en las
funciones educativas, la invasión de competencias, el enfrentamiento -más o
menos pasivo- entre el círculo familiar y el círculo escolar).
Lo que ocurre ahora es que el educador se proyecta y también debe
estar presente en la plataforma de la Red. Ha de estar atento -o alerta- a los
cambios y esos cambios sociológicos de comportamiento suceden fundamentalmente
en la red, o dicho de otro modo, se inician en la red y luego se traspasan a la
realidad. La red no es más que un modelo de un mundo paralelo, pero no utópico,
una reproducción del mundo real.
Es un poco paradigmático que una sociedad postindustrial -entendida
bajo una modernidad tan sofisticada incluso agresiva, no sé si alienante, como
consecuencia del neoliberalismo y en parte debido a la invención tecnológica y
sus cambios en los hábitos de consumo y de comportamiento- sus miembros
manifiesten una conciencia colectiva (idea de inteligencia colectiva) pseudocomunista por denominarla de alguna
manera.
Esta idea de cooperativa en el modelo organizativo del trabajo en la
red digital no deja de ser llamativa, regresamos a ella una y otra vez cuando
se reafirma el individualismo o las comunidades se repliegan en sí mismas o
quizá porque la idea de libertad no sabemos gestionarla muy bien.
Por mucho que la legión romana la desarrollase con sus centurias hace
unos cuantos años.
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