martes, 1 de mayo de 2012

13. Comentario Visiones disruptivas.


Visiones disruptivas de la Educación

Según las respuestas de las preguntas formuladas en la introducción desligo un conjunto de ideas que giran en torno a una nueva pedagogía desde la que se le quiere otorgar una mayor autonomía de pensamiento crítico al alumno por medio del resultado del aprendizaje derivado de unos proyectos más creativos y colaborativos. La investigación significa innovar (y aprender), aunque la primera ponente María Acaso habla de “innovar y disruptir” y señala el desfase existente entre el mundo de la clase y el mundo exterior tan influido por la cultura visual. Las palabras y frases utilizadas suenan un poco agresivas, se menciona “la pedagogía tóxica” refiriéndose claramente al sistema anterior característico de la educación industrial como si de un medicamento adulterado se tratara; se habla de un entumecimiento de las mentes (sinónimo de aburrimiento); educación bulímica (consecuencia del método memorístico de la educación) para finalizar poniendo en duda el sistema de evaluación y proponer el cambio establecido de las calificaciones de la enseñanza tradicional. Por lo tanto es responsabilidad del profesorado el que la educación sea creativa e innovadora. Cuenta más el proceso que el resultado. De la democratización de los procedimientos pasamos a la organización de las fuentes; se aboga por microestructuras coordinadas más abiertas, más prácticas, en definitiva, los modelos más productivos que sirvan como ejemplo de uso público para otros modelos. Significa que el criterio por parte de los alumnos forma parte de una acción participativa, es una evaluación valorativa de lo impartido por el profesor igual que sucede en los estudios de mercado de cualquier empresa. Con lo cual la educación es una empresa y así se define. Finalmente el discurso (y puesta en escena) del último ponente. Es interesante la apreciación sobre las tecnologías desfasadas, no tienen por qué no ser también disruptivas en su ámbito o momento. De nuevo el binomio de la educación formal (fundamentada en el examen tal como lo conocemos) y la educación en red. No solo es un reto incluir la idea de inteligencia colectiva en el sistema educativo sino el definir el modelo de evaluación de esta tipología de aprendizaje. De hecho el nuevo diseño de evaluación y de libertad compartida es fruto de los formatos de la televisión.

Entonces la pedagogía disruptiva no es tal o no es tan vanguardista. La idea del saber abierto, de aprender a compartir (los softwares) y de saber trabajar/aprender en equipo, ¿realmente es tan innovadora?
Puede cambiar el formato o diseño del modelo educativo, de hecho, lo realmente innovador es la revolución del soporte digital aunque la organización de los contenidos supongan que estén más o menos compartidos y se publiciten o exista por ejemplo una sobreexposición de la identidad de la persona. Descubrimos que la televisión y sus formatos continúan siendo influyentes en el diseño digital de la enseñanza además de Internet. Siempre lo fueron incluso sirvieron y sirven todavía como plataforma para la política pública (los debates televisivos de los líderes son los debates de los foros romanos), sin embargo Internet parece que se escapa al control de las administraciones, no están muy cómodas con él. En el futuro –y puede que ya en el presente, puesto que el usuario medio pasa más horas delante de una pantalla de ordenador, ante un Ipad o mirando la pantalla de un móvil inteligente, que delante de un televisor- estará todo englobado en un solo dispositivo o en dos (como el que tiene dos coches en el garaje) y quizás eso nos facilite más la vida.
Pero no sé hasta qué punto la influencia de la televisión o la cultura del espectáculo (multimedia o no) es tan positiva en la educación. Es bueno el formato participativo ya que eso significa que hay consciencia de libertad para manifestar opiniones (consciencia de ciudadanía), el usuario –los alumnos- hacen uso de ese principio democrático o “privilegio” (que no tiene por qué ser contestatario siempre e identificarse con una rebeldía juvenil negativa, es coincidente porque la rebeldía forma parte de la etapa adolescente, es beneficioso esa aptitud de cambio crítico y que se formulen preguntas) y por lo tanto tienen derecho a hacer valoraciones.
Pero por otro lado sería un error caer en la frivolidad. La enseñanza no puede ser arbitraria –la enseñanza puede ser un juego pero un juego serio- ni caer en la vaciedad de contenidos. De ahí el problema –creo- todavía sin resolver –y lo hemos comprobado llegando al cierre o epílogo de la conferencia- del asunto de la evaluación. ¿Cuáles podrían ser los criterios de evaluación de este aprendizaje tan innovador? ¿cómo se selecciona la información? ¿cómo se aprende a discriminar los contenidos, la información válida de la que no merece la pena?.
Sigue siendo tarea y responsabilidad del docente y del educador.
El educador actúa como “guía” del niño hasta que se supone se hace adulto -le guía los pasos para que no se caiga- hace las funciones de la familia, de los padres biológicos o adoptivos del niño en el ámbito educativo (y esto conlleva el consabido tira y afloja de la responsabilidad en las funciones educativas, la invasión de competencias, el enfrentamiento -más o menos pasivo- entre el círculo familiar y el círculo escolar).

Lo que ocurre ahora es que el educador se proyecta y también debe estar presente en la plataforma de la Red. Ha de estar atento -o alerta- a los cambios y esos cambios sociológicos de comportamiento suceden fundamentalmente en la red, o dicho de otro modo, se inician en la red y luego se traspasan a la realidad. La red no es más que un modelo de un mundo paralelo, pero no utópico, una reproducción del mundo real.
Es un poco paradigmático que una sociedad postindustrial -entendida bajo una modernidad tan sofisticada incluso agresiva, no sé si alienante, como consecuencia del neoliberalismo y en parte debido a la invención tecnológica y sus cambios en los hábitos de consumo y de comportamiento- sus miembros manifiesten una conciencia colectiva (idea de inteligencia colectiva) pseudocomunista por denominarla de alguna manera.
Esta idea de cooperativa en el modelo organizativo del trabajo en la red digital no deja de ser llamativa, regresamos a ella una y otra vez cuando se reafirma el individualismo o las comunidades se repliegan en sí mismas o quizá porque la idea de libertad no sabemos gestionarla muy bien.
Por mucho que la legión romana la desarrollase con sus centurias hace unos cuantos años.

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